Estábamos en la casa de mi abuela con mi mejor amiga Sofía, estábamos aburridas. Ella se había quedado a dormir y no sabíamos que hacer,
al día siguiente teníamos colegio; íbamos al mismo curso.
La casa estaba hecha de madera, la habitación del comedor era un cubo sin sentido. En el primer lado del cuadrado estaba la puerta, con dos cuadros en sus costados con acuarelas de paisajes hechos a mano. En la pared de la izquierda había una ventana y un estante lleno de libros, un televisor en el segundo lado del estante y un florero con Pensamientos violetas. La ventana estaba entre abierta, afuera era un día gris, las cortinas celestes estaban inmóviles a pesar del clima que había del otro lado de la habitación cúbica.
Había una larga mesa donde estábamos mi amiga y yo, sentadas, recostadas sobre la mesa. Una pila de cartas se erguía sobre esta, porque habíamos estado jugando a las cartas, pero llegamos al extremo de no saber que más hacer. Entre mis ojos que se entrecerraban, podía oír como una gota caía sobre el vaso de agua en la mesa.
Una explosión, luces, de todos los colores, cristales que brillan, partes de metal destrozados, humo por todas partes.
Ya era la mañana y habíamos tomado el desayuno, la cosa era que no habíamos dormido en toda la noche. Por eso estábamos tan cansadas, y en media hora tendríamos que ir al colegio.
Como teníamos las mochilas listas, nos levantamos de la mesa y nos fuimos caminando hasta la parada de colectivo. No saludamos a mi abuela porque imaginamos debería estar en el décimo-noveno sueño, en cambio le dejamos una nota.
El viento chocaba contras nuestras caras, era un día frío. No estábamos muy abrigadas porque éramos testarudas. Llegamos justo para tomar el colectivo, el apuro por entrar logro que nos despertáramos un poco mas, estábamos muy ZOMBIE.
Yo me senté del lado de la ventana, apoyando mi cabeza contra la misma, el paisaje era el mismo de todos los días, sin embargo, yo lo adoraba: montañas rodeando la isla, nubes grises, que de vez en cuando se corrían para dejar ver un color celeste cielo; casas de todos los tipos y colores de acuerdo a la personalidad del dueño, árboles y flores en todos los patios y esquinas.
Un aullido, un suelo firme, cenizas volaban por el aire, una mancha oscura se apresura, gritando. Rayos de luces de colores se aproximan, amenazando con matarme.
Llegamos al colegio, no muy tarde, sin embargo después del timbre. Se me cerraban los ojos.
-CRYSTAL!! Crystal despierta!!! – siento como todas las explosiones mueven el suelo donde había caído, cuando de pronto mi cuerpo se levanta del suelo, no a voluntad propia, ya que yo ya no era dueña de el.
Me fijo en el celular la hora, era un celular celeste, con una estrellita colgando de este. Eran las 9;00 faltaba casi media hora para el recreo, en el recreo procuré dormirme.
En la hora del recreo me recosté sobre mis brazos, cerré mis ojos, y volví a la realidad.
Era todo un sueño, el colectivo, el colegio, la casa de esa abuela inexistente, Sofía, era todo un bello, bello sueño.
Era Liam quien me sostenía, me había desmayado en mi nave, chocando contra el suelo. Liam, mi mejor amigo, de cabellos hasta el hombro color marrón oscuro, de ojos verdes y mirada feroz.
Recién empezaba a recobrar conciencia, pero todavía no tenia ningún tipo de poder sobre mis músculos o propios movimientos; hice un gran esfuerzo por abrir bien los ojos, mi vista era borrosa, me dolían todos y cada uno de mis huesos. Abrí la boca, intentando emitir una oración.
- Li….Liam….Liam…-llamé su atención. –Liam…-me miró aliviado por la noticia de escucharme conciente –so….soñé que…soñé que …era una persona normal. – Una lagrima hecha sin esfuerzo cayo rodando entre mis mejillas involuntariamente. Mi visión borrosa lograba que mis ojos dolieran al igual que el resto del cuerpo, los cerré unos largos segundos que parecían durar un siglo, los volví a abrir, para ver que sucedía a mi alrededor.
Un grupo de lobos , alrededor de 5 , caminaban alrededor nuestro. Protegiéndonos… protegiéndome. Era un campo de batalla, al menos en ese mismo momento, había sido invadido por cosas cuya identidad desconocía, pero sabia que era amenazadora. El fuego y las cenizas abundaban por todo el lugar, no había ni un solo árbol que estuviera vivo, todo era escombros de partes de naves espaciales. Veía que rayos de luz se acercaban rápido hasta la zona donde estábamos, eran otras naves, que disparaban sus rayos hacia nosotros.
Liam cerro fuerte los ojos, y se concentro (un truco de telepatía que le había enseñado hace bastante tiempo) Por un momento casi me resbalo de sus brazos, sin embargo no dejo de caminar, un poco tosco, hacia el refugio mas cercano.
Una sombra se levanta del suelo y comienza a retorcerse oscura en el aire, tomando forma, hasta llegar a ser una silueta, que empezó a tomar color, una mujer, una joven, una chica de unos 16 años que yo conocía bien: Yvette, la líder del Aquelarre de brujas al que yo un día pertenecí, antes de saber que era una licántropo (que me transformaba en lobo).
Yo era la única criatura que conocían que era una fusión entre una bruja y una mujer-lobo, un miembro preciado por ambos grupos, licántropos y brujas, pero no solo por mi rareza.
Yvette había sido traída por Liam aquí. Me observo, mostrando una expresión de contención, conteniendo otra expresión que nunca supe cual era. Tuve que volver a cerrar los ojos, parecía que otro siglo mas había pasado, me dolía todo, pero empezaba a sentir todo devuelta, había viento, hacia frío. Sin embargo los brazos de Liam me daban un poco de calor. Sentía que sangre corría por diferentes partes de mi cuerpo, debilitándome mas.
Cuando volví a abrir los ojos, la vista no había mejorado en calidad, pero dolía tan solo un poco menos. Una de las naves que estaba disparando había dejado de hacerlo cuando un fuerte viento la empujo lejos. Otra sombra se convierte en otra bruja, que apuntando a la nave logra se prenda fuego.
- Esas chatarras fueron siempre muy inflamables.-dijo la bruja, de pelo corto y marrón, el flequillo no dejaba ver mucho su cara, también llevaba puesta una capa de un rojizo oscuro que tapaba mas allá de sus rodillas- Gente estúpida. –sonrío mientras veía, como la nave echaba láseres al azar hacia donde conseguía, se quemaba y se movía en contra de voluntad.
Yvette, quien se había quedado parada observando la nave, doblo la cabeza en mi dirección, apoyó su mano de largos dedos en mis mejillas y con ojos que mostraban bondad preguntó:
- Crystal, te sientes bien? Oh, debes estar sin aliento. – miro hacia su otro costado donde apareció una ultima sombra que se retorcía al transformarse en una chica de cachetes redondos y sonrisa amable – Zoe viene a ayudarte, yo te acompañare todo el tiempo, si? Te llevaremos cerca de un árbol, así recuperas tus energías, luego al hospital de la base de…- miró a Liam -…tus amigos. –
Yvette era casi alta, de cabellos largos anaranjados, de tez pálida, sus ojos eran color miel.
- Yo la puedo cuidar bien, solo necesitaba alguien que nos ayudara a distraer las naves –dijo Liam, renovando la fuerza con sus brazos, sosteniéndome con mas fuerza y decisión.
- No me importa, somos su familia también, y la vamos a acompañar. La estabas llevando directo a el hospital de tu base, ella necesita un árbol. – de su capa larga y oscura, Yvette saca un talismán, y me lo pasa por el cuello, era gracioso verlos discutir. Al talismán tocar mi cuerpo, sentí una fuerza vital recorriéndome, llenándome de energía como para dejar de ver borroso y no ser un peso tan pesado para Liam. – Crystal, crees que puedas curar al menos un pequeño arbusto? – Zoe se me acercó y apoyó sus manos en mi frente, largando otra energía que lograba que se fuera el dolor y las heridas, al menos en parte.
- Si…creo que podría llegar a hacerlo…-le respondí a Yvette, quien sonrió ante mi respuesta. Sin embargo, sentí que los brazos que me sostenían se tensaron y Liam me miro con cara de molestia.
- Estas débil, por ahí ellas te ayudaron, pero tienes que venir al hospital- dijo.
- Liam, Yvette tiene razón, además ya me siento bien como para hacerlo, necesito un árbol mas de lo que necesito un hospital.- renegué, haciendo peso a propósito sobre sus brazos, intentando zafarme.
- No le puedes negar parte de su naturaleza- dijo Yvette mirándolo a Liam, mientras detrás de ella la otra bruja que controlaba el fuego se convirtió en sombra, y Zoe dio un paso atrás.
Empezó a llover, la esfera del frío se torno mas pesada de lo que estaba antes, pero su agua hacia relajar mis músculos un poco.
Liam camino hacia donde había existido un árbol y yo me abalancé como pude hacia sus escombros, poniendo mis manos sobre la tierra que sostenía aquello que ya no tenia mas vida. El árbol que era un palito comenzó a convertirse en tronco y empezaron a salirle hojas, hojas verdes y puras, me acosté sobre el árbol mientras me sacaba el talismán y lo dejaba sobre el piso, sin tener mas energía como para dárselo en la mano a Yvette.
Apoyé mi cabeza y sentí como las hojas del árbol me abrazaban y me llenaban de pureza, me desmaye devuelta en el árbol, pero antes de perder completamente la conciencia sentí como me separe de este y me convertí en una sombra.
Desperté en el hospital de la base, recostada en una de las camillas. En mi inconsciencia, pude recordar volver a soñar tener una vida normal. Desearía que aun fuese realidad, y al mismo tiempo no. Nunca fui normal, y era divertido de alguna forma, pero esto de andar peleando contra la maldad por ahí y estar siempre al borde de la muerte constantemente, puede llegar a ser cansador.
FIN…
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