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September 26, 2012

Criada por lobos (Traducido por K)

Introducción 


Estaba escondida debajo de mi cama cuando oí sus pasos.
Estaba asustada; recordé lo que me haría si me encontraba.
Aguanté la respiración cuando entró en la habitación.Sabia que me sacrificaría a sus dioses extraños. Lo sabía! Lo sabía! Lo sabía!La puerta se abrió tan pronto como los pasos que venían del pasillo se detuvieron. Tuve que cubrirme mi boca con las manos para no gritar.
Llamó mi nombre, buscándome desesperadamente.
-¿kyle? ¿kyle donde estas?-su procupada voz no me engañaría; no lo haría- kyle, porque te escondes de mi?- su voz se quebró en el medio de la palabra “mi”, pude oir que se quebraba en llanto, pero traté de esconderme de todas maneras.
Me quedé silenciosa, aguantando mi aliento tanto tiempo como podía, esperando a que ella se cansara y buscara en otro lado.No era buena. No era PARA NADA buena. Me había criado solo para sacrificarme a sus dioses. Lo sabia.
-Kyle?-suspira. Espera un par de segundos y luego deja la habitación. Esperé unos momentos hasta asegurarme de que había dejado el piso arriba.
Me relajé, solté mi aliento, mis tensos músculos y mi cerebro. Salí de debajo de la cama y caminé directamente hacia mi armario, donde tenía mi mochila secreta, en caso de que tuviera que escapar, llena de comida, ropa, un cepillo de dientes, y cualquier cosa que pudiera necesitar. No es seguro con ella; quizás si huyera, podría ir con Phelan.
Él ha sido mi amigo desde…. Bueno, desde que tengo memoria. A veces me quedaba a dormir a su casa, asi que quizás un día podría ir y nunca volver.Como fuera, me negaría hablar con ella… quizás me había dado a luz, pero no. Absolutamente no.
Oí de nuevo sus pasos subiendo las escaleras, y me volví debajo de la cama. Finalmente la puerta se abre y el olor a pizza y queso derretido irrumpe en la habitación. Ahora, ¿Por todos los cielos, porque mi mama tenía que ser tan buena cocinera?
-¿Kyle?-preguntó sin entrar en la habitación-. Mi amor, la comida esta lista; necesitas comer algo-su voz demostró tristeza. Se paró en la puerta como esperando una respuesta; cuando no la obtuvo dijo-. Esta bien-suspiró- Dejaré esta riquísima pizza detrás de tu puerta… si necesitas algo más, allí estará. -respiró profundamente- Bien, adiós entonces…-sonó como si su corazón estuviera roto.Pero no tenía uno…
Esperé lo suficiente para que se fuera, y entonces rápidamente abrí la puerta y agarré la pizza, que estaba en el suelo, pero la ruidosa puerta no me ayudó.
Tan pronto como volví a la habitación escuché pasos subiendo las escaleras. Me agarró. Entró en la habitación y me tomó con sus brazos, empujó mi cabeza en su pecho… habían lágrimas en toda mi cabeza.
-¿Porqué? ¿porqué no hablas conmigo?
-Yo… Yo…. Ah

CAPITULO 1

(parte uno)




Hoy he conocido a una chica especial. Una chica cuya alma no debe ser enjaulada, alguien realmente especial, de quien quiero tener su salvajismo. Es de una naturaleza salvaje, que roza la angustia, pero es también dinámica, trata de dar una impresión de fuerza a las personas que la rodean, pero no es tan fuerte. Y es una mezcla de pasión, exageración, actividad, autoridad y impulsividad, reflexión, interioridad y sensibilidad. Estoy tan curiosa respecto a ella. Quiero tenerla solo para mi, para enseñarle lo que se y aprender de ella también. Espero que diga si. Espero que se quede con nosotros y explore el mundo con nosotros.
Que asi sea.



9 años después

Busqué en toda mi habitación para encontrar mi caja de fósforos. Estaba llorando, llorando por doquier. No solo porque había tenido una pesadilla, sino porque me gustaba llorar. Era como, tomar mucha agua y tenerla que sacar de alguna manera, y no me gustaban los deportes. O sudar.
Era muy cuidadosa en que cada una de las lágrimas calleran dentro de la caja de cartón, me frustaría mucho el hecho de que se absorbieran por el. Quería coleccionar de alguna manera mis lágrimas, pero me negaría a hacerlo de otra manera. Nunca terminé de entenderme: soy una persona tan compulsiva con las cosas algunas veces. Para cuando terminé de llorar, caminé directamente al pequeño baño, que estaba ubicado dentro de mi habitación. Abrí el agua fría del lavabo y me mojé la cara con el agua. Me miré en el espejo.
Tenía pelo castaño oscuro y ojos marrones. No era alta, no era pequeña; no era flaca y no era gorda. Era bastante normal, admito que en todo lo que puedo contar es en mi cerebro, mi mente, la cual pienso que es una casa llena de manzanas arenosas pobremente definidas y hiper plásticas artificiales, es obvio que están más modificadas químicamente que gallinas que dan manzanas caramelizadas (están tristes porque no dejan que ningún gusano entre en ellas, las inspeccione y las conozca). Me miré de nuevo, y me sentí gorda. Comenzaré una dieta, DEBO Y ASI LO HARÉ, me dije a mi misma, asi que ya estaba haciendo planes para el día, lo cual era, hacer planes para hacer mi dieta perfecta.
Para cuando salgo del baño, pude ver la luz de mi celular prendida y luego comenzó a vibrar, sonando Ricochet- Shiny Toy guns . Caminé directo a mi cama, donde el celular estaba, y ví el nombre de la persona que me llamaba. “Phelan :D” decía.
-Hola, Phel, como te va?-dije.
-Genial, hey, hay una convención de animes que comienza en una hora más o menos, ¿Quieres venir?-dijo, era tres meses mayor que yo, mi mejor amigo desde niños.
-Dios, PHELAN! Deberías haberme dicho antes… quiero decir, necesito tiempo para prepararme y todo eso.
Japanese food, comics and mangas, a hair stylist, some guys selling katanas and doll pieces, a stage where there were some haruhi suzumiya girls dancing
-Oh, vamos, te conozco, no necesitas más que una hora-odiaba cuando tenía razón.
-Aún asi me gustaría ponerme algo lindo, o arreglarme el pelo, como cualquier otra chica, ¿Sabes?
-Creo que no necesitas más, además, como si no fuera a haber niños o pedófilos preguntándote si pueden sacarte fotos.
Me ruboricé mientras reía, y agradecí que no me estuviera viendo.
-Entonces, ¿vienes a mi casa o voy yo a la tuya?
-Encontrémonos en la tuya, ¿Si?
-Claro, le preguntaré a Cybele, chau-volví al baño para delinearme los ojos, cargué mi bolso con las cosas necesarias como mi cámara, dinero, celular, etc.
Bajé las escaleras corriendo, llamando a mi mamá, cruzando el salón de entretenimiento (o salón de piano), el living, y llegué a la cocina. El olor de brownies llenó la habitación.
-¿Qué pasa, cariño?-dijo cuando aparecí. Dios la salve; era la mejor cocinera de todos los tiempos- ¿Quieres mi amor?-bueno… desde que tenía la convención, la dieta podía esperar ¿No?- Estoy segura de que hay una razón por la que bajaste aquí abajo, vamos, agarra uno-me sonrió mientras me alcanzaba los brownies. No tenía mucho sentido de olfato y oído como ella siempre creyó que tenía, pero no había manera de convencerla de lo contrario. Le pregunté acerca de la convención con Phelan y felizmente dijo que si. El llego apenas cinco minutos después de que lo llamé de vuelta.
Traía puesta su chaqueta negra siempre favorita. Su, también, pelo castaño oscuro con ojos celestes conbinaría con su pálida piel y delgados  jeans negros. Yo solo usaba una campera rayada negra y violeta, jeans, polainas y botas.
-Hola Phelan, ¿Cómo va todo?-dijo Cybele desde la cocina, la cual no estaba muy lejos del vestíbulo.
-Hola Cybele, todo va bien, gracias-le respondió el, mientras dejaba su mochila en el sillón del living. Conocía la casa como si fuera la suya.
Ambos corrimos hacia arriba. Eramos más de la mayoría de personas que llegaba a los lugares tarde; nos saltéabamos las introducciones desde que eran… oh, tan aburridas. Es como, no tienes ningún lugar donde mirar o nada. Además, solo iríamos a ver el lugar un poco, y comprobar si hay algo lujoso que comprar. Nos sentamos en los pufs de mi habitación y charlamos. Estabamos pensando en escribir algún tipo de novela juntos, sobre caza tesoros, hombres lobos y viajes alrededor del mundo. Mientras pensaba, me acostaba boca abajo, siempre me ayudaba a pensar. Phelan se comió en secreto todo los brownies que yo me rehusé a comer, pero en la versión de mamá, yo me comí la mitad de ellos. Siempre era tan comprensivo.
Tomamos el autobús juntos y nos dirigimos a la convención, fuera, pudimos observar algunos chicos akatsuki fumando con chicas neko al lado de los tipos con los boletos, no tan sorprendentemente, Phelan ya había comprado los boletos. Mientras entramos en el gran lugar, pudimos ver un monton de stands con cosas kawai, comida Japonesa, comics y mangas, una estilista de cabello, algunos tipos vendiendo katanas y piezas de muñecas, un escenario donde algunas chicas haruhi suzumiya bailaban hare hareyuka, y muchos cosplayers por todos lados. Ninguno mirando en nuestra dirección.
Empezamos a caminar, mirando los stands y reconociendo algunos cosplayers, observando a mi alrededor, no reparé en una chica a quien choqué en el medio de la sala acidentalmente.
-Perdón-me disculpé con la chica, cuando la miré, estaba muy sorprendida por su estilo: podía decir que no estaba usando ningún “cosplay”. Tenía su colorido cabello yendo de rosado a violeta de arriba abajo. Y un grupo de personas siguiéndola se vestían en el mismo estilo, aunque no eran lo mismo que su piel de porcelana con grandes, hermosos ojos marrón claro marcados por sorpresa.
-Lindo conjunto aisa neko-dijo Phelan y la chica sonrió. Era tan delgada; y aun asi no era suficiente para decir que sufría de anorexia.
-¡Muchas gracias!-dijo sonriendo de oreja a oreja y me miró con aquellos grandes ojos marron claro y preguntó- ¿Cuál es tu nombre?-pero para mi sorpresa, fue Phelan quien respondió.
-Mi nombre es Phelan; ella es Kyle-fue cuando me di cuenta de que había hablado por mi. Simplemente estaba sin habla. Lucían realmente asombrosos.
-Wow, amo sus nombres-ella en realidad… no paró de sonreir. Asi que no puedo decir que volvió a hacerlo-. My nombre es Isleen-se puso la mano en el pecho simbolizando a si misma-. El es Haley-señaló a un pequeño niño, de unos 12 o 13 años, quien era el que se paraba más cerca de ella. Sonrió en una manera que podías ver todos sus dientes, era una graciosa, tierna e incluso vil sonrisa.
-Hola-su voz infantil combinó con su pequeño cuerpo- ¿Quieren acompañarnos?-preguntó tímidamente. Isleen le sonrió, como si lo estuviera felicitando por la idea o participación. Era verdaderamente extraño, pero nadie más lo noto. Después de una pausa reparé en que Phelan había decidido parar de hablar por mi, y me miraba como esperando una respuesta.
-Em… claro-dije. Caminamos, y la más comunicativa era Isleen, quien era realmente genial. Lo raro era que la gente parecía seguirla, en vez de formar un grupo. Acerca de lo que más hablaba era de sus amigos, pero podía ver lo original y espontánea que era. Su atuendo Aisha Neko, como Phelan había dicho antes, no eran para nada de un anime, sino de un AD, artista digital del que uno de sus amigos estaba obsesionado.
-Fue la idea de Lasair; estaba tan entusiasmada, decidimos hacer una cosa de grupo. De cualquier manera, negaría mi alma por siempre a VESTIR de verdad un cosplay. Esto es a lo más que llego. Ahora, cuéntame, que te gusta? Digo…-río-. No pareces una otaku o eso. Solo estas aqui para pasar el tiempo, ¿no?-me miró por un segundo- Yo también, no te preocupes-se apresuró a decir.
Sin embargo, acertaba cada palabra.
-Em… creo…-pensé sobre cosas que disfrutaba-. Me encantan las novelas, y la música… bueno, como cualquier otra adolescente, ¿No?
-No, no como cualquier adolescente, no-casi río otra vez-. También amo leer novelas, especialmente literatura fantástica. ¿Has leído la chica que podía volar? ¡Es taaaan hermoso! Te recomiendo que lo leas.
Hablamos por un largo tiempo, durante la convención tuvimos gustos similares, como música, lectura y pintura. Dijo que le encantaba dibujar, y que usaba acuarelas. Le conté que mi mamá hacía pinturas a acuarela y que algún día deberían compartir sus pinturas.
Cuando fue la hora de volver a casa, Phelan concordó conmigo y dijimos adiós a todos. Sentí algo raro acerca de ese grupo. Como estaban todos tan cerca y me miraban en una forma sospechosa, y esta extraña… energía saliendo de sus cuerpos.
Isleen me dio su numero de teléfono y e-mail, dijo que constantemente estaba conectada y podríamos hablar cuando quisiera. También dijo que debíamos vernos algún día, pronto, y que estaba organizando una “fiesta de té-juntada” para este sábado y que estábamos totalmente invitados.
Phelan se quedó en mi casa, no a dormir, sino a hablar toda la noche como siempre solíamos hacer y a jugar juegos de computadora, quizás leer comics o libros. Se quedó dormido en mi cama, cansado. Pero yo no me quedé dormida. Fui a mi computadora, Isleen estaba, como dijo que estaría, conectada. Asi que hablamos por un corto lapso de tiempo antes de quedarme dormida en la silla.
Cuando me desperté Phelan no estaba en la cama, y luego oí algunas voces llegando desde abajo. Las reconocí con facilidad, eran Cybele y Phelan; las voces venían de la cocina, y supe eso porque la cocina era el único lugar lo suficientemente lejos como para escuchar el balbuceo de las voces pero no reconocerlas. Los otros espacios que estaban incluso más lejos aún, eran el invernadero y la habitación de Cybele y no podías escuchar nada. Si estaban en el living o la sala de entretenimiento podía escucharlos más claramente, como si estuvieran en el hall de arriba o el balcón, entendía cada palabra.
Asi que me paré y me cambié, luego mientras bajaba las escaleras podía comenzar a oler el dulce aroma de torta de vainilla, que creció más fuerte cuando me acerqué a la cocina. Era viernes hoy, asi que mañana sería la fiesta de té a la que estábamos invitados. Eran las vacaciones de invierno, asi que era bastante normal que mi mamá y Phelan cocinaran billones de cosas todo el día. Y todo lo que quería era comenzar una dieta, ir al gimnasio, pero NOOO dicen que estoy bien y luego continúan dándome más comida, como si fuera un pollo para alimentar y luego terminar matando.
Hoy fue un día tranquilo, día para pensar y bloguear. Asi que me tomé el tiempo para escribir esto:

Algo siempre cambia.
Cada decisión importa, incluso la más tonta, todo lo que haces, importa.
Cambia algo.
Influencia. Todo es relevante.
Es por eso que pienso que ser impulsivo no es “tan genial”. Porque tus decisiones reflejan quien eres, asi que se cuidadoso con ellas.
La gente dice que no es bueno ser como yo. Yo medito las cosas, las pienso. Ellos piensan que no estoy siendo yo misma, que no es natural.
Pero no estoy de acuerdo.
Porque eso es lo que soy. Y no es que pienso las cosas como: “¡Oh, a ella no le gustará mi pollera! Todos hablarán de ello, ¡y me hace sentir gorda!” No me importan esas cosas. Yo decido pensar las cosas, pensar con mi cabeza y no con mi corazón. Esa soy yo, no Ronald Macdonald. Soy la que ha decidido que me preocupo por mi vida y quiero tomar buenas decisiones mientras esté viva.
No es lo que esta en tu cabeza, sino lo que haces, tus acciones, lo que demuestran quien eres. 
“Es una de las más grandes tragedias de la vida- Algo siempre cambia”



Pero esa es solo mi opinión.



La semana siguiente la alarma sonó pero simplemente no tenía ganas de salir de la cama para apagarla. Tomé un baño, desayuné, pero escogí no almorzar porque quizás habría montones de comida y si almorzaba quizás no tendría hambre y no comería nada, lo cual me haría ver muy maleducada. Phelan llegó justo a tiempo y Cybele nos llevó en su auto a la dirección que Isleen nos había dado.
Vivía en un barrio privado en la entrada de un bosque, casi fuera de la ciudad. Era una casa de madera de tres pisos. El primero era más largo que los otros, y en la parte extra tenía un cartel que decía “estudios Eco”, y tenía una gran puerta de vidrio, por la cual podías ver que el lado de la casa que daba al bosque tenía una ventana de cristal, llena de micrófonos e instrumentos. Era el estudio del padre de Isleen; me había dicho que era un músico.
En el segundo piso solo podías ver una gran puerta-ventana que conducía al gran balcón, y en el tercer piso solo ventanas normales.
Nos bajamos del auto y el aroma a madera, bosque y lluvia (por que la noche anterior había llovido, y en los bosques el olor dura más) se estrelló con mi nariz. Cuando cruzamos la lina las pequeñas rocas fueron lo suficientemente orgulosas como para que las sintiéramos con nuestros pies, incluso aunque teníamos calzado puesto. Nos dirigimos a la puerta principal, no al estudio, y Phelan presionó el botón que sería el timbre, el cual pudimos oir desde fuera. En menos de un minuto después, unos ojos curiosos abrieron la puerta, la cual sonó fuerte y escalofriante, como en una película de terror. Isleen nos dio la bienvenida con un melodioso “hola” y nos guió dentro de la casa.
Era una pequeña habitación, con una gran mesa y un gran estante doble. Uno de los lados estaba lleno de libros (con títulos que no tuve el tiempo de leer) y el otro estaba repleto de lápices y pinceles y otras cosas similares. Había una pequeña mesa de té con dos sillones, los cuales eran rojo oscuro. Pero no nos dejó observar mucho, y nos condució a las escaleras de madera, como si no hubiera nada interesante en el primer piso. Sin embargo, desde una puerta al otro lado de la habitación pude oler brownies, galletas de vainilla, té y otros olores que no reconocí.
Subimos las escaleras al segundo piso: podías escuchar gente hablando mientras nos acercamos más y más. Habían dos puertas, una cerrada y la otra abierta. Caminamos a la última; era una espaciosa habitación, al fondo estaba la puerta de cristal que llevaba al balcón. Pero en frente de mi habían tres largas mesas, con muchas sillas acompañándolas.
En cada mesa habían teteras, tazas, cucharas y tazones con galletas, cupcakes, waffles, brownies. Podías oir una ligera música Escandinava, como de fondo y había bastante gente, pero no la suficiente como para llenar todo el lugar o ocupar todas la ssillas. ¿Vendría más gente?
-Bueno, ahora que todos estamos aquí, ¡podemos comenzar la fiesta de té!-la mayoría de la gente se paró y aplaudió, otros gritaron, y otros simplemente saltaron. Isleen se volvió a nosotros y dijo-. Vamos chicos, ubíquense y disfruten, por favor-y se dirigió a la última mesa, la más cercana a la puerta-ventana. Nos sentamos en el medio, junto a una chica con largo pelo castaño oscuro enrulado y ojos oscuros, quien estaba en la convenció también, aunque no recordaba su nombre. Su cuerpo era escuálido y era apenas dos centímetros más baja que Isleen, quien no era ni alta ni baja. Timó una taza de té y susurró algunas palabras silenciosas a la chica quien asintió y me miró a mi por un segundo, y luego se volvió a hablar con otro chico.
Sentí los ojos de Isleen puestos en mí cuando reparé  en que no me había sentado y aún estaba para ahí, asi que solo agarré la silla más cercana y me senté. Cuando volví a mis sentidos, Phelan me estaba mirando porque me había ubicado en un lugar donde no había espacio para él. Cundiendo al pánico, lo miré diciendo perdón. Desde que eramos mejores amigos, podíamos entedernos con nuestras miradas; mirándome, me dijo que todo estaba bien, y que después de todo era una fiesta de té de BIENVENIDA. Asi que se dirigió a la mesa entre la mía y Isleen. Se sentójunto a una chica de ojos locos y con pelo castaño claro, corto y con flequillo. La reconocí como Lasair, de la convención.
-¿Qué clase de té te gustaría?-la voz de Haley me volvió a la realidad. Me sentí incapaz de responder: no lo conocía y no sabía como hablar con el ni nada. Y esta era una fiesta de té de bienvenida asi que el punto era ser social como pudiera, pero no soy esa clase de persona extrovertida- ¿O prefieres té normal?-preguntó tratando de hacerme sentir más cómoda. Lucía en realidad muy tímido, y no sonrió mucho, cómo lo había hecho en la convención cuando estaba junto a Isleen.
-Um… me serviré té normal, gracias-dije. Hayley se parecía mucho a Isleen. Podrían ser hermanos incluso, la única diferencia seria la edad y el hecho de que Isleen tiñe su pelo. Pero me había dicho que era hija única, como yo, asi que podrían ser primos, o solo amigos como parecían ser.
Me sirvió té y sonrió, nos quedamos en silencio porque estábamos algo incómodos y yo solo miré mi taza de te. Fue cuando una voz estruendosa irrumpió en la habitación, visiblemente deseando ser oída.
-CAMBIO, ¡CAMBIO! ¡ES TIEMPO DE CAMBIAR DE LUGAR!-no sabía a quien pertenecía la voz, o de donde venía. Alicia en el País de las Maravillas fue, por supuesto, la primera cosa que se me cruzó por la cabeza después de la desorientación. Aún asi, no sabía que hacer y miré a mi alrededor. La gente se paraba de sus asientos y se movía de un lado a otro, de una mesa a otra. Lasair y otro chico se movieron juntos, otros agarraron sus tazas y se las llevaron consigo a donde fueran, otros no. Haley se paró y se fue, y traté de encontrar a Phelan con mi mirada pero entonces una chica petisa con pelo castaño claro, grandes mejillas y ojos verdes se acercó a mi.
-Hola, soy Vanessa ¿recuerdas que nos conocimos en la convención?-la recordaba hablando con Lasair durante la convención: se veía tierna en todos los sentidos-. Según Isly, suenas como una chica genial-río por lo bajo.
-Oh… gracias-me sentía rara por el ehcho de que Isleen haya hablado de mi a sus amigas, diciendo que soy genial-. También pareces ser genial, creo-sonrió, mirando mis ojos con los curiosos suyos.
 -Debe ser algo muy raro venir a una fiesta de té donde no conoces a nadie y estas obligada a hablar con extraños, como yo. Pero en realidad me caes bien y quiero que sepas que estas bienvenida a nuestro grupo-Sonrió y luego rápidamente ví una sombra de desesperación y alarma en sus ojos-. A nuestro grupo… de amigos, por supuesto, si…-dudó en decir. Se río nerviosamente y luego apartó la mirada. ¿Qué había acabado de suceder?- Asi queee… ¿no vas a comer nada? Para el tiempo que desees hacerlo ya no quedará más comida-sonrió.
Al mismo tiempo escuché varias sillas moviéndose , y luego vi a Isleen, Haley y otra chica dirigiéndose abajo. Los observé irse y luego mi mano se movió hacia un cupcake rosado. Lo comí lentamente, era dulce y delicioso. Sentí los ojos de Vanessa sobre mi de una manera extraña.
-¿Te gustan?-asentí-. Yo ayudé a cocinarlos con Scott-señaló a un chico sentándose en frente de nosotros. Era increíblemente grande, con pelo negro corto y loco, lindos pómulos y ojos marrones; cuando lo señaló, me miró.
-Hoooola-su voz sonó algo femenina, en desacuerdo con su enorme cuerpo, tan aguda que parecía como si gritara o hablara tan fuerte que podías sufrir de un dolor de cabeza-. Soy Scott, ¿Y tu?
-Hola, soy Kyle-le sonrí-. Un gusto-. En realidad era lindo. No lindo de sexy, sino lindo de osito de peluche. Usaba una remera de rayas rojas y blancas, y jeans azules. En su mano tenía un celular con stickers de frutillas, magdalenas, pucca y otras cosas tiernas.
-Oh, ¡Gracias!-su voz era algo molesta. Y olía bastante a vainilla. Hablamos sobre cosas al azar, Vanessa, Scott y yo. Principalmente de los cupcakes. Me mostró algunos diseños de ropa que hacía, en realidad lindos. Cuando vi a Isleen, Hayley y su otra amiga volviendo de abajo con INCLUSO más comida, escuché de nuevo.
-¡CAMBIO! ¡CAMBIO! ¡ES HORA DE CAMBIAR DE LUGARES!- la fuerte voz vino de la amiga morocha de Isleen.
-Oh, bueno, nos vemos luego entonces, Kyle, fue lindo conocerte-dijo Vanessa mientras se paraba de la silla-. No tienes que cambiar de asiento si todos lo están haciendo, no te preocupes-dijo guiñándome un ojo con su cara redonda en forma de corazón, y se fue caminando. Miré a mi alrededor y ví como Phelan sonreía ampliamente, recibiendo a Isleen que se sentaba a su lado. Casualmente le guiñaba los ojos, pero se sentía como si no necesitara hacerlo. Phelan y ella lucían lindos juntos, y comencé a preguntarme si le gustaba o algo.
-¿Kyle, no es cierto? Lamento no haberme presentado antes: soy la mejor amiga de Isleen-cuando me volví vi a la otra chica, quien constantemente acompañaba a Isleen-. Mi nombre es Lanna-se sentó junto a mi. Incluso estando curiosa por ella antes, mi concentración se enfocaba en la otra mesa, donde Phelan y Isleen hablaban pacíficamente, y las únicas veces que ella se movía era para jugar con su pelo rojo o beber algo de té, escuchando cuidadosamente con mirada perdida a lo que sea que Phelan le estaba diciendo, preguntando algo regularmente y asintiendo con frecuencia.
Lanna y yo apenas intercambiamos palabras, y por su lenguaje corporal pude descifrar que quizás era muy parecida a Isleen, pero tenía también una personalidad mucho más estricta, fuerte, dura y difícil, y podía decir también que no tenía nada de secretos con Isleen. Lanna, como yo, estaba distraída por Isleen al mismo tiempo, y discretamente miramos pero en una de las ocasiones que Lanna la observaba, ambas asintieron y ella se paró al mismo tiempo que Isleen.
-¡CAMBIO! ¡CAMBIO! ¡HORA DE CAMBIAR DE LUGAR, TODOS! ¡VAMOS!-gritó Lanna. Luego me sonrió y asintió y se fue en la dirección de Isleen. No me moví, sino que me senté allí y observé mi taza. Sentí a Phelan sentándose junto a mi y vi como tomaba un cupcake para darle una mordida.
-Asi quee… ¿Cómo te ha ido a ti?-pregunté.
-Puedo asegurar, que Lassair esta completamente loca. Digo, esta mal, es muy rara.
-Estoy comenzando a pensar que todos aquí lo están, pero cada uno a su manera-me volví para ver a Vanessa hablando con Lassair, y a Scott hablando con alguien más. Lanna y Isleen estaban juntas una vez más, y Haley hablaba con otra chica con pelo rubio corto que reconocí de la convención.
El resto del tiempo fue natural: los minutos se fueron rápido. Nos reímos y nos olvidamos de la existencia de cualquiera a nuestro alrededor, como siempre hacíamos. Como si fueramos solo nosotros dos, en casa, a la hora del té. Tenía mucha curiosidad sobre lo que había estado hablando con Isleen, pero no me animé a preguntarle. Debería ser algo que él escogiera decirme, o eso es lo que pensé.
Algun tiempo después, Isleen y Lanna caminaron juntas hasta la escalera, pero no bajaron, sino que nos miraron a todos. Lanna siempre era la que hablaba.
-Asi que, chicos, aquí es donde la fiesta de té termina. Asi que vamos a limpiar toda la basura ¿Si? Si no limpian iré a sus casas en la noche y los asesinaré… lentamente-con la última frase, Isleen le dio un golpecito en el brazo con una mirada de reproche. Escuché a algunos parándose-. Recuerden, los que quieran quedarse, pueden-. Nadie se movió, ni dijo nada, pero Isleen cambió su expresión y nos miró, como una advertencia. Y sentí a la mayoría de la gente moviéndose y comenzando a limpiar-. Les recordaré, a los que se queden, que vamos a hacer un círculo-sonrió mientras observaba a los que se detenían un momento y volvían a limpiar. Pero Isleen dejó sus ojos en mi, analizándome, en una manera diferente a la que todos lo habían hecho.
-¿Qué es un círculo?-susurré a Phelan, quizás el sabía sobre eso por su pequeña charla con Isleen.
-No tengo idea-dijo en voz baja. Como oyendo mi pregunta, Isleen se acercó hacia nosotros. Lanna y Haley ayudaron a limpiar las mesas y los pisos, y llevando cosas a la cocina, pero luego de eso solo Haley regresó.
-¿Preguntándote que es un círculo?-dijo ella con amabilidad- Un círculo es una manera de celebrar la naturaleza; unimos nuestras manos y bailamos y cantamos pacíficamente. Te conozco, sé que te gustará-río por lo bajo en felicidad. Luego me miró específicamente a mi-. Vas a encontrarlo… bastante asombroso. Verás, no hay nada que perder si no te gusta. Solo quédate y mira-ahora en el living habían cerca de ocho personas aparte de nosotros. Las mesas estaban limpias; me sentí mal por no limpiar, pero tenía el presentimiento de que incluso aunque me hubiera ofrecido, no me hubieran dejado. Sentí como que era la nueva-. Por favoooor, quédate y sé parte de el; si no te gusta o no te sientes bien o lo que sea, no tienes que preocuparte, te puedes ir. No me sentiré mal por ello y no te molestaré con el tema nunca más-. Cantar, bailar, celebrar la naturaleza: todo sonaba bastante peculiar, bastante interesante. Miré a Phelan, quien mostraba una postura en desacuerdo. No podía ver la razón por la cual no se quedaría a experimentar algo nuevo. Siempre le habían gustado las aventuras, y esto sonaba como una genial. Con o sin el, iba a averiguar de que se trataba este círculo.
-Yo me quedo-dije, sonriendo por la primera vez (aparte de cuando estaba charlando con Phelan), me volví y lo enfrenté-. Vamos Phel, quédate conmigo, ella lo dijo no hay nada que perder.
-Lo siento, yo no me quedo. Me voy a casa-dijo. Esa sería la primera vez que me dejaba sola.
Isleen asintió, mostrando tristeza y esperamos a que se fuera. Se tomó el autobús y súbitamente me sentí incompleta, sola, y desnuda sin el. Pero la presencia de Isleen me hacía sentir en calma y paz, casi protegida.
Pero no como Phelan.


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