Me
pintaron los ojos
de
carmesí;
y
yo los abracé.
Patearon
mi voz
y
aún insistí,
con
balines de insultos
contra
la piel.
Yo
que tomaba
en
brazos
tierras
quemadas,
tobillos
raspados,
canciones
muertas
y
un débil
puente
de retazos.
Escupieron
mis pasos
con
seco llanto,
y
al fin cedieron;
quizás
solo vieron
que
fuerte y todo,
también
yo necesitaba
un
mero abrazo.
-K
No comments:
Post a Comment