Me siento como al borde de un precipicio.
Siento como el viento juega con mi cabello, como si fuera microscópicas mariposas de aire. Siento el contacto puro con el suelo y mis pies descalzos, como si hablara con la tierra a través de mi piel.
Me siento al borde de un precipicio, pero no hay nada de malo en ello.
Abajo el mar me observa expectante, y me recibe con su perfume salado. No hay nada de extraño, no hay temor en ello. Por lo contrario, siento que observo mi hogar, que al fin estoy en el lugar correcto en el momento correcto. Y es tan fácil pararse allí, pertenecer al viento y a la sal, ser uno con el mar y con el precipicio y con las rocas. No me importaría saltar en lo absoluto; pero de pie allí el tiempo parece ir mas lento, ya que es imposible que se detenga. He encontrado el lugar en el mundo donde los relojes no sirven, donde los días no corren, el dominio del presente, el país del ahora; su ultimo refugio en este mundo apresurado que se atropella a si mismo.
No importa mucho como me llamo, de hecho no importa nada. Solo importa mi atras, y la historia que cargo en la mochila. Pero si vieras lo que veo, ni siquiera eso importaría. Para nada. Ahora solo importa el precipicio y el mar.
Mientras tanto podes llamarme Mond.
No comments:
Post a Comment